En relación con la biografía del Maestro Neumayer tenemos solamente lo que escribió el Iniciado Raghozini en su novela autobiográfica POR LOS SENDEROS DEL MUNDO, la REVISTA ROSACRUZ, y en el único libro LA GRANDEZA DE LA PSICOTERAPIA que escribiera el Dr. Neumayer, y unas cuantas líneas (escritas el 10 abril 2001) que aparecen en Internet por un señor Sergio Neumayer (al parecer residente en Río de Janeiro), nieto del Maestro Neumayer. Allí describe que su abuelo arribó al Brasil, a finales del siglo 19 e inicios del 20, procedente de Austria, siendo sus padres Natalio y Clara Neumayer.
En su libro LA GRANDEZA DE LA PSICOTERAPIA (Cuarta Edición corregida del año 1931, Río de Janeiro) encontramos la siguiente descripción de sus títulos:
- Profesor de Psicología Experimental y Ciencias Metapsíquicas.
- Diplomado Honoris Causa por diversos Institutos Científicos.
- Director del Magazín de Altos Estudios “URANIA”.
- Miembro de la Sociedad Teosófica.
- Miembro del Concejo Central de la Antigua Fraternidad Krishna del Himalaya, India.
- Incorporado Miembro de la Matriz de la Muy Venerable Orden de la Rosa Cruz.
- Fundador y Presidente-Director del Instituto de Psicología Experimental de Río de Janeiro.
- Presidente Honorario del Instituto de Psicología de México.
- Miembro de la Asociación Brasilera de la Prensa.
- Miembro de la Facultad de Homeopatía de Puebla, México.
- Socio Correspondiente del “Altaneo del Salvador C. A.”
- Presidente de la Sociedad Azteca de Intercambio Intelectual-Artístico México-Brasil.
- Socio Honorario de otras Instituciones Científicas y de Estudios Trascendentales.
Según nos comenta el Maestro Israel Rojas Romero, en su revista ROSA-CRUZ DE ORO, Septiembre 1968:
“Al finalizar el año de 1930 el doctor Maximus Neumayer (se pronuncia Noimayer) hizo su aparición en el territorio colombiano, después de haber realizado conexión telepsíquica con el encargado del movimiento Rosacruz en Colombia.
El Profesor Neumayer era un Taumaturgo en el sentido exacto del termino, pues curaba a todas las personas que de él solicitaban tal servicio; caminaron correctamente paralíticos, vieron ciegos, oyeron sordos y fueron limpiados de varias enfermedades los afortunados pacientes que se aproximaron para tal servicio al Taumaturgo.
El Profesor Neumayer, verdadero Maestro en el proceso esotérico, llegó a Colombia, cuando aún el recuerdo y el aura del doctor Arnoldo Krumm Heller eran sensibles en el Alma de los que le habían conocido y tratado.
Los estudiantes de la Escuela Rosacruz experimentaban en aquellos años de 1929 y 1930, multitud de modos psíquicos: pensantes, emotivos unos y sensoriales otros, pero de todas maneras cada quien, según su estado en la evolución, enjuiciaba las experiencias obtenidas con el Gran Comendador de la Fraternidad Rosacruz Arnoldo Krumm Heller y el Profesor Neumayer; ambos eran ultravidentes, pero cada quien según su rayo poseía una característica que lo hacia totalmente diferente de su congénere en el proceso de la evolución: el Dr. Krumm Heller poseía un magnetismo extraordinario y su aura llenaba de armonía y de entusiasmo a todos aquellos que entraban en contacto con su saliente personalidad; el Dr. Neumayer con la severidad peculiar de los verdaderos Magos, no aceptaba nada que no fuera veraz, dentro de la dignidad del que no quiere admitir dobleces de ninguna naturaleza, y por tal razón los no habituados a esas clase de disciplinas, se sentían un tanto cohibidos, como estupefactos por estar habituados a la ficción y no a la sinceridad.
Tanto sea el Dr. Neumayer, como el Dr. Heller, poseían la Ultravidencia, y como Iniciados del recto sendero, no la empleaban nunca por exhibicionismo si no únicamente y exclusivamente para hacer el bien, sin personalismos ni vanidades de ninguna naturaleza, pues el que transita el recto sendero jamás hace elogios de su personalidad, ni exhibe sus excepcionales cualidades en busca de nombradía, ni de posesiones materiales de ningún orden.
El diario “MUNDO AL DÍA” de aquella época recogió en sus columnas todos los hechos sorprendentes realizados por el Dr. Neumayer, en las múltiples como maravillosas curaciones verificadas en los 20 días en que permaneció en Bogotá, y desapercibidas pasaron las que realizó en Girardot y en Pereira.
El ya desincorporado hermano en ideales José Gabriel Robayo y la Señora María Nieves de Gómez, fueron al puerto de Buenaventura a recibir al Profesor y él, sin conocer sus nombres, ni las figuras de tales personas, dijo a las gentes que le acompañaban en el barco, que la Sra. María Nieves de Gómez y su hija, y el Sr. Gabriel Robayo, le estaban esperando en el puerto; los pasajeros al descender del barco y constatar el hecho quedaron sorprendidos; como el Dr. Neumayer era muy pequeño de estatura, no pudo ser vislumbrado desde el puerto a pesar de estar en la baranda del barco, y el Profesor, sin ser informado de tal detalle, sonriendo, dijo a los recepcionistas: “es que la grandeza del hombre no está en el cuerpo”.
Cuando viajaba por el ferrocarril que los conduciría a Pereira, antes de llegar a la estación, el Dr. Neumayer, dijo: “me bajo, porque tengo que cumplir aquí una misión”. Antes de que el tren detuviera su marcha, el Profesor bajó y se hundió entre las gentes, los compañeros de viaje, obviamente le seguían; en la estación había un tullido que permanentemente utilizaba este ambiente para solicitar su necesaria limosna, el Profesor fijó en él sus ojos y le dijo: “no le voy a dar limosna, pero le voy a restituir a su completo bienestar”; el tullido sonrió despectivamente y dijo: “muchos eminentes médicos han intentado curarme, pero no lo han logrado”; y el Profesor por toda respuesta le dijo: “levántese y ande”, y el paciente sin más ni más, se puso de pies y caminó. Esta fue la primera curación verificada en Colombia, por el Profesor Neumayer en el año de 1930.
Después llegó a Bogotá y se convirtió en epicentro de lo extraordinario, como antes nunca se conocía un evento de tal naturaleza; el Profesor fue hospedado en la “Pensión Alemana”, que en aquel entonces estaba ubicada en la esquina de la Carrera 6a. con Calle 13, y por la Carrera 6a la primera puerta, marchando de sur a norte por la acera oriental, fue teatro de grandes acontecimientos, porque por ella entraban enfermos y salían sanos, gracias al poder taumatúrgico del Profesor Neumayer. Además de sus prodigiosas curas psíquico-magnéticas el Dr. Neumayer dictó conferencias en los salones de la Sociedad Teosófica y de la agrupación de estudiantes de la Escuela Rosacruz; públicamente habló en el Teatro Municipal, donde dictó una soberbia conferencia sobre el sentido esotérico de la Masonería, hoy infortunadamente perdido para aquella tradicional, como famosa Institución.
El Dr. Neumayer antes de despedirse de Bogotá le dijo al dirigente de la Fraternidad Rosacruz, que llegaría un día en que la Institución tendría que tomar autonomía de la tradición y seguir su labor sin interdependencia objetiva, hecho que se verificó en el año de 1949 cuando el Comendador de la Institución Dr. Arnoldo Krumm Heller abandonó el cuerpo denso y pasó a convertirse en Gurú o Guía de sus discípulos, desde los mundos internos.
Que nosotros sepamos, el Dr. Neumayer solamente dio a la publicidad sus conocimientos en un maravilloso libro titulado GRANDEZA DE LA PSICOTERAPIA. Los que hayan tenido la oportunidad de deleitarse en el contenido de sus páginas, saben exactamente la grandeza que él encierra.”
En el APÉNDICE del libro LA GRANDEZA DE LA PSICOTERAPIA se relacionan los titulares de los periódicos de los diferentes países por donde el Maestro Neumayer transitó haciendo el Bien, llevando la Luz del conocimiento, la Salud física y mental para multitud de seres humanos.
